Eva en el laberinto por R. Freire

Eva en el laberinto por R. Freire

Titulo del libro: Eva en el laberinto

Autor: R. Freire

Número de páginas: 166 páginas

Fecha de lanzamiento: September 8, 2016

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R. Freire con Eva en el laberinto

Justo cuando la rutina y la soledad amenazaban con asfixiarme, dos mujeres muy especiales aparecieron a la vez en mi vida. Tan distintas como interesantes, ambas llevaban aparejados problemas que parecían imposibles de olvidar. África era enigmática, tan salvaje como su nombre y de una belleza impactante, pero su modo de vivir no encajaba en absoluto con el mío. Sandra tenía una alegría contagiosa que aumentaba enormemente su atractivo... pero era la pareja de mi mejor amiga.
Iba a resultar difícil para mí desenvolverme en un terreno tan peligroso, especialmente si no tenía claros mis propios sentimientos…
De la autora de “Y acompasar nuestros pasos por la acera” y “Te amo, luego existes”. Contiene escenas de sexo explícito.
“Ya me había pasado antes y conocía los síntomas que eso me provocaba: pérdida de apetito, ansiedad, alternancia de fases de mal humor con otras de exaltación. Sí, susurré con desconsuelo mientras me miraba a mí misma en el espejo y hacía un gesto juntado el índice y el pulgar… estás a esto de enamorarte de Sandra”.
“Jamás había hecho nada semejante, nunca me había acostado con nadie sin sentir el menor vínculo emocional, ¿me atrevería a hacerlo? Aunque quizá la pregunta correcta era, ¿me apetecía hacerlo?”
“Que alguien como África, con su experiencia y su estilo de vida, confesara algo semejante, me pareció casi una declaración de amor. ¿Amor? Me obligué a recordar que aquello era sólo sexo, puro y duro, y que siempre que la conversación podía ponerse peligrosa mi amante se refugiaba en lo físico sin dejar ningún margen a malentendidos”.
“Jadeando, me volví hacia África y besé sus labios casi con violencia. Por un instante, me pareció ver algo distinto en ella, y un “te quiero” instintivo se ahogó en mis labios. Hubiera sido infame decir eso a dos personas distintas en menos de veinticuatro horas y, por alguna razón, Sandra me parecía merecerlo más”.